Shadow Hand

Las ruinas de Cristal

El trayecto hacia Rose Quary se completó sin contratiempo alguno. En el camino la Shadow Hand pudo recuperar sus poderes y prepararse para descubrir la ubicación del taller Cannith donde, según la información de Elara, se encontraba el segundo esquema, buscado también por los “agentes en capas esmeralda”.

Al caer la noche del cuarto día Talin anunció que pronto llegarían a su destino. Frente a ellos se abrió un gran cráter en el cual pudieron apreciar lo que parecía haber sido un pequeño pueblo y, de forma extraña, se encontraba cubierto de hielo a pesar de que la noche era cálida. Talin detuvo el carro y señaló hacia un resplandor “¿Esperan compañía?”, preguntó. Los aventureros bajaron de carro y se aproximaron cautelosamente hacía los límites de las ruinas. La perceptiva Sariel pudo apreciar con sus ojos de eladrin que era un campamento y que alrededor del fuego se encontraban nueve figuras, que pudo distinguir como humanos; pero lo que la hizo ponerse en alerta fue que esos humanos estaban cubiertos por capas esmeralda y cascos que cubrían la mitad de su rostro, además estaban acompañados por seis esqueletos. Con esa información, la Shadow Hand pudo deducir que quienes se encontraban ahi no eran nada menos que un grupo de soldados de la Emerald Claw.

Zigfrik y Arjhan, llevados por su pasión por la lucha quisieron cargar de frente contra el campamento, sin embargo, el prudente Blemmändir sugirió que posiblemente la mejor táctica que podían emplear era el sigilo, pues a pesar que desde su ubicación podían distinguir a doce enemigos, no podrían saber cuántos más estaban dentro de las tiendas que formaban el campamento. Su misión, después de todo, era la de encontrar la ubicación de Whitehearth y una lucha no era lo más conveniente en ese momento. Los otros miembros de la Shadow Hand vieron la sabiduría en las palabras del mitad elfo y aceptaron su plan.

Cubiertos por el manto de la noche oscura, con sólo la luz de las lunas para encontrar su camino, los aventureros rodearon el campamento de los enemigos sigolasamente. Las ruinas a su alrededor les contaban la historia de un pueblo pequeño, pero próspero. A lo lejos pudieron ver dos estructuras que parecían estar casi intactas. Una de ellas poseía altos muros rojizos, mientras que el que se encontraba frente a él era un poco más pequeño, pero contaba con una pequeña torre. Los aventureros decidieron dirgirse al edificio rojo, pues consideraron podría ser el edificio Cannith que estaban buscando.

Justo antes de llegar al edificio rojo, se toparon un lo que desde lejos habían visto como hielo: en realidad era una capa de vidrio, esparcido en el suelo y en las paredes de una de las ruinas. Parecía como si hubieran vertido vidrio fundido. Zigfrik pudo distinguir que dentro de uno de los fragmentos de vidrio en se encontraba el cuerpo de un enano; su cara llena de terror hacía ver que sea lo que hubiere cubierto de vidrio el pueblo había llegado de forma sorpresiva. Sin poder indagar más, el grupo se aproximó al edificio rojo, sin embargo, fueron detenidos por un sonido de fricción. Delante de ellos una pareja de enanos caminaba lentamente hacia ellos. Zigfrik pensó que eran sobrevivientes y avanzó para saludarlos; sin embargo, Sariel y Valdik pudieron ver que los enanos estaban cubiertos de cristal… eran no muertos!

Contrario a todo lo que los aventureros habían esperado, comenzó una pelea. Sin pensarlo, Zigfrik se lanzó contra los zombies de cristal, pero pronto descubrió que había sido precipitado: el piso de cristal era igual de resbaladizo que el hielo y con el peso de su armadura, cayó a los pies de los zombies. Al ver que el paladin quedaba indefenso, Sariel sin pensarlo dos veces saltó contra los enemigos y ayudada por su agilidad casi felina, pudo mantener el equilibrio y conectar un golpe directo sobre los monstruos. SIn embargo, pudo ver que la capa de cristal que cubría a los no muertos funcionaba como un reductor de impacto. Con eso en mente, el resto de los aventureros atacron al enemigo, buscando romper el vidrio que cubría el cuerpo de los mosntruos. Zigfrik intentó levantarse, pero con el piso resbaladizo poco podía concentrarse en su defensa, lo que fue aprovechado por uno de los zombies, quien lo inmobolizó de inmediato.

La fiera Sariel atacó sin más freno a los enemigos, quienes con cada golpe perdían parte de su capa protectora de cristal. Zigfrik por fin pudo liberarse del abrazo del no muerto y, con el mismo impulso de su escape, invocó la luz de Dol Arrah, señora del Sol, y de un sólo golpe de su espada, el enemigo de la vida, fue destruído.

Al terminar la pelea, los aventureros aguardaron en silencio, pues sabían que a pesar de sus esfuerzos por mantener el sonido de la batalla al mínimo, los soldados del campamento pudieron haberlos escuchado. Pero al pasar los minutos sin ningún tipo de reacción, decidieron seguir si camino.

Cuando llegaron a la entrada del gran edificio rojo, pudieron ver que la gran puerta doble estaba adornada por el escudo de la gorgona, marca de la Casa Cannith. De igual forma observaron que frente al edificio Cannith se encontraba una pequeña capilla, que por su construcción, parecía dedicada a Onatar, señor de las forjas. Pero, lo que llamó su atención fue un constante sonido metálico, que les recordó metal golpeando piedra.

Al acercarse a la puerta, pudieron ver que dentro de la estructura Cannith luz era emitida, al igual que voces, sin embargo, cuando cruzaron el portal, se toparon de frente con otro zombie de cristal, que de inmediato dejó caer la caja que cargaba, produciendo un enorme estruendo, acabando así con el elemento sorpresa que los héroes habían tratado de mantener. Sin otra opción, comenzaron a atacar al zombie, quien respondió de igual manera, pero, con cada golpe retrocedia, entrando cada vez más al edificio.

Dos humanos, ostentando las máscaras que cubren la mitad del rostro, salieron para unirse a la lucha. Los heroes fueron capaces de detener y destruir rápidamente al zombie, pues ya conocían que su debilidad eran los ataques concentrados en un sólo punto. Los soldados esmeralda lucharon siguiendo las órdenes de una mujer que se encontraba en la última cámara del edificio, seguramente su comandante; pero ella se mantenía alejada, observando la situación. No fue sino hasta que uno de los soldados cayó muerto, que su compañero se retiró hasta donde se encontraba la mujer, quien finalmente comenzó a atacar, pero lo que desconcertó a los aventureros fueron los movimientos que empleaba, muy similares a los de Sariel.

El último soldado cayó y los héroes rodearon a la mujer, quien seguía luchando aunque sabía que estaba atrapada, era como si le temiera a algo más que a la muerte. Finalmente, acabaron con ella.

Una vez terminada la pelea, pudieron apreciar el interior de la construcción: la cámara era larga y contenía unos cuantos bloques de piedra roja, seguramente había sido donde el mármol era cortado y preparado para los embarques; en tres de los puntos cardinales, se encontraban grandes chimeneas, pero de distintos colores, rojo para el norte, blanco para el sur y negro para el oeste. Seis estatuas adornaban las chimeneas, dos por cada una. En el piso de la cámara se encontraba un mapa de Khorvaire, mostrando detalladamente las Cinco Naciones, pero ninguna de los puntos señalados tenía algún texto para ser identificados.

Blemmändir se acercó a una de las estatuas del norte, un dragón rojo y notó que en la cabeza tenía inscrito “Whitehearth, Sello Blanco, NE 9”; era un acertijo para encontrar la ubicación del taller. Los cinco estudiaron el mapa, hasta que Arjhan se dio cuenta que en el mapa había un pequeño punto blanco, aparentemente en un lugar deshabitado; comentó su descubrimiento y partiendo de ese punto, caminó nueve pasos hacia el noreste, lo cual lo dejó justo encima de un punto en Cyre, marcado como una mina. Felices por haber encontrado la ubicación, decidieron emprender el regreso, no sin antes de que Blemmändir tomara para sí una cimitarra que la mujer cargaba en su cintura, aparentemente la había encontrado en ese sitio.

En cuanto salieron del edificio escucharon una voz grave, potente “¿Pero qué tenemos aquí?”. Frente a ellos se encontraba un hombre, emaciado, que ostentaba una capa con capucha de seda negra, su piel de un color blanco, casi de muerte y pudieron notar una gruesa cicatriz que corría desde su ojo brillante hasta su oreja puntiaguda. Su sonrisa dejó ver un par de afilados colmillos. Sus años en las fuerzas de Karrnath hicieron que Zigfrik de inmediato reconociera a aquel personaje como un vampiro. A su lado se encontraban dos seres de apariencia igual de sombría: una mujer de facciones esqueléticas, sus ojos hundidos en sus cavidades y su boca una fina línea morada y cubierta por un manto de cuero negro, con motivos óseos; el otro era un hombre corpulento, su cara cubierta por una espesa barba negra y su torso desnudo ostentaba un intrincado tatuaje.

“Será mejor que se rindan, no pueden salir de aquí” amenazó el vampiro al momento en que varios soldados esmeralda emergían de las sombras de los edificios. Arjhan y Zigfrik, sintiendo el llamado de la sangre, alistaron sus armas para luchar, pero Blemmändir les hizo entender qué esa pelea sería inútil, pues su misión era encontrar Whitehearth y además, eran superados tres a uno. Guardando el fuego de su furia, ambos peleadores accedieron y al momento en que Valdik lanzaba una luz cegadora, Sariel lanzó una daga en contra del vampiro; en ese momento corrieron hacia la salida del pueblo. El vampiro soltó una carcajada y ordenó a sus hombres cortarles el paso.

Sin titubear, la Shadow Hand corrió, esquivando los soldados que venían justo detrás de ellos, liderados por el hombre de los tatuajes; la mujer invocó la oscura magia y lanzó dos relámpagos en contra de los héroes, siendo Blëmmandir y Zigfrik quienes recibieran el golpe, pero pudieron resistir, ignorando el hormigueo en sus piernas. De pronto, dos zombies salieron de una de las ruinas, intentando someter a Sariel, pero ella, usando sus reflejos felinos, se teletransportó lejos de las garras de los no muertos. Más soldados salieron, buscando detener a los héroes por su flanco izquierdo. Arjhan, quien se encontraba distraído cubriéndose de los hechizos de la mujer, vio demasiado tarde la albarda del enemigo y tropezó, cayendo de cara al suelo. Blemmämdir vio lo sucedido y regresó para ayudar al dragonborn. El contingente de soldados casi los había alcanzado, por lo que el mitad elfo usó su magia, atacando la voluntad de los villanos, permitiendo así que Arjhan se incorporara, quien después de conectar sendos golpes contra los soldados, se puso nuevamente en marcha.

La magia maligna y algunas flechas siguieron cayendo sobre la Shadow Hand, pero una vez que alcanzaron la subida del cráter, la ventaja que tenían sobre sus atacantes era suficiente para que los proyectiles no los tocaran. Subieron de inmediato al carro de Talin, que sin esperar instrucciones lo puso en marcha a máxima velocidad. Valdik y Sariel se colocaron detrás del carro, listos para defenderlos de los atacantes, que según pudieron ver con sus ojos eladrin, habían montado sus caballos y los perseguían, pero la velocidad del elemental era muy superior a la de los jinetes.

Con el amanecer, la sombra esmeralda del vampiro y sus soldados desapareció, dejando el camino libre para que los héroes se encaminaran hacia las tierras enlutadas y encontrar, al fin, Whitehearth.

Comments

Dominus-

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.